viernes, 4 de diciembre de 2015

El sueño de María

LA PAYASITA PI EN EL PAÍS DE LAS MATEMÁTICAS, capítulo 13

    María apagó la luz y salió de la habitación de sus hijos. Cruzó el pasillo y entró en el salón. Sentada en el sofá, estuvo vagabundeando por Internet y luego por los canales de televisión, hasta que se quedó dormida… y soñó.


    Se encontraba sola en interior de una habitación de paredes blancas. En una de ellas había un enorme espejo. Se acercó a él y la imagen que le devolvió el espejo la perturbó y divirtió a partes iguales. María se vio a sí misma caracterizada como la payasita Pi. La punta de su nariz pintada de color rojo y sus mejillas decoradas con un círculo en un lado y el símbolo ∏ en el otro. Su pelo aparecía peinado con dos coletas simétricas sujetas por sendos pompones verdes. Estaba vestida con una larga camiseta de rayas horizontales blancas y rojas que le llegaba a las rodillas. Unas medias de colores y unos botines de lona negra completaban su atuendo.

    En un parpadeo, la habitación desapareció y María/Pi se encontró frente a lo que parecía un puesto de control. El puesto consistía en una amplia cabina y una pequeña barrera; a su alrededor, la nada. Encima de la cabina había un cartel con el texto “Bienvenido a Saunders. Control de acceso”. Dentro de la cabina se encontraba un matemático de un tipo nunca visto por Pi. Parecía una de esas redes moleculares que María recordaba de los libros de Química…, pero más compleja.

    Constituían la criatura una infinidad de pequeños objetos de formas redondeadas. Cada uno de esos objetos contenía en su interior una multitud de elementos, casi indistinguibles a la vista de Pi. Una densa red de puentes flexibles conectaban los objetos entre sí, dando a la estructura firmeza y movilidad.